Un castillo campestre francés sobre Av. 9 de Julio



Embajada de Francia

Conocido como Palacio Ortiz Basualdo, su diseño corresponde al arquitecto Paul Pater. Construido entre 1912/8, fue utilizado en 1925 como residencia del Príncipe de Gales. El Estado Francés lo adquiere en 1939 para su representación diplomática. Hacia 1970 el ensanche de la Av. 9 de Julio amenazó demolerlo, lográndose su conservación a expensas del gobierno francés.

Destacado exponente de la arquitectura Beaux Arts, constituye un excelente remate de Av. Alvear y cierre, hacia el este, del armónico conjunto edilicio que rodea la plaza Carlos Pellegrini. El diseño copia la tipología del castillo campestre francés adaptado a un espacio reducido, con un planteo general de cuatro niveles: basamento, planta noble, planta de habitaciones particulares y mansarda, modelo en vigencia desde el siglo XVII.

El exterior símil piedra luce tras la herrería perimetral que enmarca un pequeño jardín sobre las calles Arroyo y Cerrito. Tanto el basamento como el tercer piso alojaban a los servicios. El piso noble, situado en el primer nivel, estaba destinado a usos sociales y cuenta con múltiples salones. El segundo piso, al que se accede por una escalera independiente, estaba dedicado a la vida familiar. En la actualidad, la segunda y tercera planta funcionan como oficinas de la embajada, mientras que la primera mantiene su uso social con carácter protocolar.

Incluido en el área de protección histórica, fue declarado bien de interés artístico nacional por su exquisita belleza decorativa, notoria ya en el imponente vestíbulo circular, donde mármoles policromos, paredes revestidas en madera tallada y pilastras corintias, son apenas detalles de su exquisitez, presente también en pisos, cristales, grandes ventanales estilo Tudor, la sala de música estilo Luis XV y los motivos chinescos, empleados también en la decoración de palacios y castillos franceses de mediados del siglo XVIII.

Cerrito 1399.




BOLETÍN DE NOTICIAS