Recoleta-Tigre: una fiesta de autos clásicos, música y emoción que celebró 120 años de historia
El fin de semana del 16 y 17 de mayo, Buenos Aires vivió una jornada cargada de nostalgia, tradición y pasión fierrera con una nueva edición del histórico Gran Premio Recoleta-Tigre, que este año celebró sus 120 años con más de 70 joyas mecánicas recorriendo la ciudad y la zona norte.
El evento, organizado por el Club de Automóviles Clásicos, reunió autos, motos y bicicletas de principios del siglo XX en una experiencia que mezcló patrimonio histórico, música en vivo y emoción popular.
Una largada histórica en Recoleta
La jornada comenzó frente al mítico La Biela, donde participantes vestidos con ropa de época compartieron el desayuno mientras la Orquesta Sinfónica de la Fuerza Aérea Argentina musicalizaba la mañana.
Tras la lluvia inicial, el sol apareció y dio paso a la esperada largada de vehículos históricos, muchos de ellos encendidos únicamente para esta ocasión especial.
Entre las piezas más destacadas estuvieron: un Rochester a vapor de 1901, un Anasagasti de 1912, considerado el primer auto fabricado en serie en Argentina, además de modelos Case, Ford, FIAT, Chevrolet y Ballot.
También participaron figuras diplomáticas como el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, y el embajador británico David Cairns.
Caravana, aplausos y emoción popular
La colorida caravana avanzó por Avenida del Libertador rumbo a Tigre, acompañada por aplausos, bocinazos y banderas argentinas.
Vecinos, turistas y familias siguieron el recorrido sacando fotos y saludando a los pilotos, que respondían tocando las bocinas de época.
El clima fue creciendo en emoción durante todo el trayecto, especialmente en San Isidro y San Fernando, donde cientos de personas esperaban el paso de los autos clásicos.
Música en vivo y cierre frente al río
El evento tuvo varias paradas musicales: la Banda Militar “Tambor de Tacuarí” del Regimiento de Infantería 1 Patricios. bandas country en Martínez, música en vivo en Tigre, y un cierre patriótico con la Banda de la Armada Argentina frente al Museo de Arte Tigre.
El momento más emotivo llegó con la interpretación del Himno Nacional y la canción “Muchachos”, popularizada durante el Mundial de Qatar.
Mucho más que una carrera
A diferencia de las competencias tradicionales, el objetivo no fue la velocidad sino completar el recorrido preservando vehículos históricos únicos.
El Gran Premio Recoleta-Tigre se consolida así como uno de los eventos de automovilismo clásico más importantes del mundo, junto a competencias históricas como London to Brighton Veteran Car Run y Rally Barcelona-Sitges.
Más que una carrera, fue una celebración de la historia, la cultura automotriz y una tradición argentina que sigue emocionando 120 años después.
El fin de semana del 16 y 17 de mayo, Buenos Aires vivió una jornada cargada de nostalgia, tradición y pasión fierrera con una nueva edición del histórico Gran Premio Recoleta-Tigre, que este año celebró sus 120 años con más de 70 joyas mecánicas recorriendo la ciudad y la zona norte.
El evento, organizado por el Club de Automóviles Clásicos, reunió autos, motos y bicicletas de principios del siglo XX en una experiencia que mezcló patrimonio histórico, música en vivo y emoción popular.
Una largada histórica en Recoleta
La jornada comenzó frente al mítico La Biela, donde participantes vestidos con ropa de época compartieron el desayuno mientras la Orquesta Sinfónica de la Fuerza Aérea Argentina musicalizaba la mañana.
Tras la lluvia inicial, el sol apareció y dio paso a la esperada largada de vehículos históricos, muchos de ellos encendidos únicamente para esta ocasión especial.
Entre las piezas más destacadas estuvieron: un Rochester a vapor de 1901, un Anasagasti de 1912, considerado el primer auto fabricado en serie en Argentina, además de modelos Case, Ford, FIAT, Chevrolet y Ballot.
También participaron figuras diplomáticas como el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, y el embajador británico David Cairns.
Caravana, aplausos y emoción popular
La colorida caravana avanzó por Avenida del Libertador rumbo a Tigre, acompañada por aplausos, bocinazos y banderas argentinas.
Vecinos, turistas y familias siguieron el recorrido sacando fotos y saludando a los pilotos, que respondían tocando las bocinas de época.
El clima fue creciendo en emoción durante todo el trayecto, especialmente en San Isidro y San Fernando, donde cientos de personas esperaban el paso de los autos clásicos.
Música en vivo y cierre frente al río
El evento tuvo varias paradas musicales: la Banda Militar “Tambor de Tacuarí” del Regimiento de Infantería 1 Patricios. bandas country en Martínez, música en vivo en Tigre, y un cierre patriótico con la Banda de la Armada Argentina frente al Museo de Arte Tigre.
El momento más emotivo llegó con la interpretación del Himno Nacional y la canción “Muchachos”, popularizada durante el Mundial de Qatar.
Mucho más que una carrera
A diferencia de las competencias tradicionales, el objetivo no fue la velocidad sino completar el recorrido preservando vehículos históricos únicos.
El Gran Premio Recoleta-Tigre se consolida así como uno de los eventos de automovilismo clásico más importantes del mundo, junto a competencias históricas como London to Brighton Veteran Car Run y Rally Barcelona-Sitges.
Más que una carrera, fue una celebración de la historia, la cultura automotriz y una tradición argentina que sigue emocionando 120 años después.
